14. El encuadre

Dos fotografías de un mismo sujeto. Las dos son formalmente correctas en cuanto a enfoque, balance de color, exposición de luz solar y exposición de luz artificial. Entonces ¿Por qué una me gusta claramente más que la otra?

La técnica no lo es todo

Cierto, pero es muy importante: si no tienes unos conocimientos técnicos adecuados, difícilmente vas a poder dar un paso adelante en fotosub y empezar a preocuparte de la parte estética. ¿Aun estás un poco verde manejando aperturas y velocidades? Recuerda que hemos publicado 13 entregas de Iniciación Fotosub antes de la presente que desgranan los conceptos fundamentales sobre materiales y técnicas que necesitas. Si ya realizas fotos técnicamente correctas de manera regular, entonces ha llegado el momento de que te preocupes de conseguir imágenes cada vez más bellas. A partir de ahora analizaremos qué es lo que hace a una fotografía más atractiva que otra y veremos una serie de normas estéticas que nos pueden ayudar a mejorar los resultados. Comencemos por lo más básico: el encuadre.

Reglas básicas para un buen encuadre

Encuadrar es simplemente decidir, antes de realizar una toma, que incluyes en la foto, a que distancia y desde qué punto de vista. Parece sencillo, pero en absoluto lo es, y menos para un fotosub novel. La importancia para el resultado final de un buen encuadre es decisiva y me atrevería a decir que los fotógrafos a los que se acusa de algo tan difuso como “tener buen ojo fotográfico”, lo que tienen en realidad es facilidad para decidir los tres puntos que mencionaba anteriormente con rapidez. Esta habilidad se adquiere como todas, con conocimiento y práctica, así que vamos a detallar las normas generalmente aceptadas sobre como conseguir un encuadre correcto.

No quites cosas importantes

La más evidente de las reglas de encuadre: si fotografío un sujeto, o varios, debo poner cuidado de no dejar fuera del encuadre una parte de la escena que sea interesante para el resultado final. El defecto más evidente suele ser cortar una parte del sujeto produciendo una sensación de “amputación”, aunque de un modo más sutil también puede ser dejar fuera del encuadre a otro sujeto secundario (o a parte del mismo) que aporta interés o equilibrio a la imagen. A primera vista, da la impresión de que cortar a un sujeto es un error de bulto fácilmente evitable, pero no es así por que muchas veces al encuadrar nos concentramos en la parte más expresiva de nuestro sujeto, como pueda ser la cara de un pez, olvidando que la fotografía no es solo eso, sino todo lo que queda dentro del marco. También es frecuente cortar la cola o extremidades en algunos animales por ser casi transparentes, lo cual dificulta sobremanera localizar el final de la extremidad en la pantalla o el visor. Para evitarlo, debemos acostumbrarnos a desviar parte de nuestra atención a la periferia del encuadre, recorriéndolo con nuestra vista de esquina a esquina, para así detectar que no estamos amputando algo antes de disparar.

Sin duda, el más frecuente de los errores que un novato comete al encuadrar. Recuerda que, hasta la cola, todo es pez...

Cuando intentamos fotografiar a un individuo que forma parte de un grupo, a veces es difícil aislarlo e incluimos parte del cuerpo de otro ejemplar.

Quita lo que molesta

Si la inclusión de un elemento perjudica a mi imagen, debo intentar sacarlo del encuadre. Es un error más difícil de detectar, sobre todo cuando el elemento molesto está más lejos o más cerca que nuestro sujeto y por tanto aparece borroso (con lo cual puede pasar desapercibido) en nuestra pantalla o visor. Esto se debe a que la imagen que vemos por el visor tiene una profundidad de campo mínima al estar la lente en su apertura máxima. También es un error más difícil de solucionar, ya que no siempre un cambio en el punto de vista de la cámara nos permitirá evitar el elemento indeseado al mismo tiempo que mantenemos un encuadre atractivo.

Cuidado por dónde cortas

Evidentemente, la primera regla que expusimos no quiere decir que los sujetos que fotografiemos deban estar obligatoriamente enteros en la imagen. También existen encuadres parciales de sujetos que dan lugar a buenas fotografías; por ejemplo, un encuadre de la cabeza de un pez suele funcionar bien y lo mismo sucede con detalles anatómicos cuando existe simetría en ellos, como puede ser el ojo de un animal o un patrón regular de colores y formas en el cuerpo o las aletas de un pez. Lo que seguramente no resulta estético es cortar a un animal por la mitad o amputarle la cola. Ten presente que, cuando hablamos de un “sujeto”, no solo nos referimos a un animal o a un buceador; también al fotografiar un pecio, una roca o un grupo de peces, funcionarán las mismas reglas.

La cabeza de un animal es un recorte que siempre funciona.

El encuadre de un ojo es todo un clásico que nunca defrauda.

En esta imagen de parte del penacho branquial de un espirógrafo, comprobamos que los detalles anatómicos simétricos también resultan perfectamente válidos.


Más cerca no siempre es mejor

Un defecto común en los fotógrafos novatos es sacar a los sujetos demasiado lejos. Probablemente, se debe a que concentran su atención en el sujeto cuando están encuadrando, sin darse cuenta de que la fotografía final contendrá todo lo que queda dentro del marco. A medida que el fotosub evoluciona, se va dando cuenta de que las imágenes que muestran sujetos cercanos resultan más expresivas, coloristas y nítidas, con lo cual puede acabar cayendo en el defecto opuesto y pretender fotografiar todo siempre lo más cerca posible, pero esto conduce a que muchos de sus encuadres “encierran” al sujeto, dando una sensación de encajonamiento que perjudica a la imagen. Debes procurar sacar a tus motivos suficientemente cerca para que no den la sensación de perderse en la inmensidad del encuadre, pero dejándoles suficiente espacio hasta los bordes del fotograma para no encajonarlos. Esto es más cierto aun cuando se trata de un animal móvil, siendo especialmente importante dejar espacio en la dirección de desplazamiento para no dar la impresión de que el animal se está “estrellando” contra el borde.

Si comparamos estas dos fotografías de sepia, es fácil darse cuenta de que resulta más atractiva la que tiene más espacio libre alrededor del animal.

El punto de vista lo es (casi) todo

Y por último, pero quizás más importante, cuida desde dónde mira tu cámara al sujeto. No importa de qué sujeto se trate, siempre habrá puntos de vista más favorables que otros; posiciones del sujeto que son más estéticas o más expresivas.  Todo el mundo estará de acuerdo en que la fotografía de un pez mirando de frente a la cámara tiene muchas más posibilidades de ser atractiva que la foto del mismo pez, a la misma distancia y con un encuadre similar en todos los aspectos, pero con el animal dando la cola a la cámara. Es un ejemplo un poco tosco, por exagerado, pero que demuestra la importancia capital de elegir un buen punto de vista ¿Cómo darse cuenta de cual es ese lado bueno del sujeto? Seguramente es una habilidad que se adquiere sacando muchas fotos y, sobre todo, viendo y analizando muchas más, nuestras o de otros fotógrafos. Eso es lo que nos dará la experiencia necesaria para identificar el punto de vista adecuado para cada sujeto y situación, pero también hay reglas básicas que suelen funcionar:

- Si estamos ante un animal con ojos, estos deben apreciarse en la foto (evidentemente, solo se verá uno si es una vista lateral). Esto sirve también referido a otros órganos destacados en animales sin ojos o con ojos que pasan desapercibidos: la boca en un pez ciego, los rinóforos en un opistobranquio, etc.

- En la mayor parte de los peces, una vista lateral suele funcionar mejor que una cenital. También resulta más expresiva si el animal está en perspectiva con la cabeza más cerca de la cámara, o cuando está totalmente enfrentado a esta.

- Para otros como las mantas, rayas o peces planos, sí que puede resultar adecuada una toma cenital, o la menos habitual ventral, desde abajo del animal. Lo mismo sucede con animales con una fisionomía similar, como algunos cangrejos, nudibránquios, planarias, tortugas, etc.

La posición de un sujeto en la imagen es muy importante: aunque ninguno de estos dos encuadres de un tiburón cae en los errores que hemos listado, el tiburón aproximándose resulta mucho más interesante que girando y alejándose.

Solo son reglas…

Sirven de orientación y dan buenos resultados en la mayor parte de los casos, pero no son leyes de obligado cumplimento; no te las tomes al pie de la letra y no se te ocurra juzgar una foto en base a si cumple o no “las reglas”. Demasiados jurados lo hicieron antes y otros lo harán en el futuro, pero se equivocan: el valor estético de una imagen depende de demasiadas para poder reducirlo a un conjunto de normas.

La imagen de un pejepipa fantasma arlequín que acompaña estas líneas tiene un encuadre que supone un ejemplo de clara vulneración de las reglas que hemos visto: un detalle de un pez cortado de la aleta pectoral hacia delante y de mitad del morro hacia detrás. Difícilmente peor, si nos atenemos a las normas. Sin embargo ¿El resultado te gusta o te disgusta? ¿Es atractiva la foto o no? A mí en particular me gusta y estoy seguro de que a muchos lectores también les gustará. Ahora tratemos de imaginar el mismo encuadre, pero de un pez distinto, por ejemplo un tiburón. Creo que ningún fotógrafo dudaría en mandar la foto inmediatamente a la papelera ¿Por qué el pejepipa sí y el tiburón no? Porque el pejepipa tiene una fisionomía y un patrón de coloración que casi hace que olvidemos que estamos mirando la imagen de un pez: en su lugar estamos ante un diseño de formas y colores que resulta llamativo, del mismo modo que pueda serlo un cuadro abstracto. No dejamos de saber que es un pez, pero eso solo sirve para que nos maraville que un ser vivo tenga esa apariencia. Las reglas son de uso general, pero siempre hay ocasiones o motivos que se apartan de la generalidad.

Una imagen muy poco "académica", pero ¿Te gusta el resultado?

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

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