17. Composición

Cuando tratamos el encuadre hace unos meses, aprendimos a situar el “marco” alrededor de nuestra escena. Básicamente, se trataba de no estropear nuestra imagen: no mutilar al sujeto, no encajonarlo y orientarlo de modo que muestre su mejor cara. Analicemos ahora cómo la disposición espacial de los sujetos o sus formas influyen en el atractivo de una fotografía.

El posicionamiento de los elementos de una imagen dentro del encuadre, incluyendo el ángulo con el que vemos los distintos planos y como hacemos uso de la fisionomía de un sujeto pueden modificar drásticamente el valor que un observador conceda a una fotografía. Las normas de composición (un verdadero estudio de los gustos estéticos del ser humano) tienen aplicación general en fotografía, pintura, escultura o arquitectura y no son reglas creadas especialmente para la fotosub, pero ello no impide que se puedan aplicar a la imagen submarina sin mayores dificultades. Veamos las principales normas compositivas desde nuestro punto de vista.

Figuras geométricas

Algunas formas geométricas nos resultan especialmente atractivas; es el caso del círculo, el óvalo, el triángulo o la espiral. Podemos encontrar estas formas en la fisonomía de algunos animales marinos, siendo las formas circulares las más frecuentes, sobre todo en moluscos, corales o pólipos. La espiral es muy rara, casi limitada a algunas caracolas y a gusanos tubícolas como los espirógrafos, mientras que el triángulo se puede encontrar en detalles de peces. Pero no es solo la forma de un sujeto o un detalle del mismo lo que determina una composición geométrica, también la disposición de varios sujetos dentro del fotograma puede sugerir una de estas figuras, como sucede muchas veces con grupos de peces.

Una composición basada en una espiral posee un atractivo que no se puede negar; sin embargo, es de las más difíciles de encontrar bajo el agua

Una figura geométrica puede estar implícita en la disposición de un grupo de animales, como sucede con estos roncadores en triángulo

La situación del cangrejo en una intersección de tercios acentúa el protagonismo absoluto del sujeto en esta escena

Áreas de interés

Hay determinadas áreas (aunque es frecuente denominarlos “puntos de interés”, creo que “áreas” es más preciso) en la escena en los que un sujeto cobra especial énfasis a nuestros ojos. Las áreas de interés mas utilizadas en fotografía están situadas en la intersección de tercios del fotograma, aunque también se crea un área de interés cuando un sujeto corta en algún punto una estructura lineal, como puede ser el horizonte de un fondo arenoso. Rara vez se emplearán más de dos puntos de interés en una misma composición: colocar más sujetos con protagonismo en la imagen suele crear distracción en el observador y la hace más confusa, a menos que ofrezcan una clara simetría, como sucedería si estuvieran en las cuatro áreas.

Regla de los tercios

La línea de separación de dos zonas distintas (podríamos llamarla horizonte, por asimilarlo a la fotografía terrestre) se coloca de manera habitual en una de las líneas que divide en tercios el fotograma, tanto en tomas horizontales como en verticales. De este modo estamos dando más “peso” (protagonismo) al área que contiene los 2/3 de la escena, y es ahí donde debemos situar al sujeto protagonista de la imagen, idealmente en uno de los puntos de interés. Como podemos ver, esta norma y la anterior parten del mismo concepto. La regla de los tercios es mucho más aplicable en tierra, ya que bajo el mar las líneas de separación suelen ser difusas. Aun así, podemos encontrar horizontes en las líneas de separación de la masa de agua con el fondo, el arrecife, etc. También en los dibujos de algunos animales cuando hacemos fotografía macro y en las agrupaciones simétricas de peces.

Dado que la nacra está situada en la parte inferior de la composición, se eligió el tercio superior para situar el “horizonte” de la imagen

A pesar de su falta de complejidad, esta imagen de un gusano de fuego atrae por la línea sinuosa que dibuja el animal

Líneas

La introducción de líneas o la disposición lineal de los sujetos suele acrecentar la armonía y el atractivo de una imagen. Las líneas diagonales o en forma sinuosa dan resultados especialmente buenos. Al igual que sucede con las formas geométricas, el efecto de estas composiciones se refuerza notablemente cuando la figura se repite en distintos planos dispuestos simétricamente. Un consejo: las composiciones en diagonal se consiguen con facilidad bajo el agua y eso hace que muchas veces se abuse de ellas. Procura no ser reiterativo con esta u otra figura compositiva.

Equilibrio

Salvo en contadas ocasiones, un amplio sector vacío en una imagen (por ejemplo el agua azul) contrastará negativamente respecto a otro que contenga al sujeto o sujetos de la fotografía. En estos casos conviene minimizar el área vacía cambiando el punto de vista o colocar en ella a otro sujeto, normalmente secundario, que equilibre la composición. Es un caso común en las tomas angulares, en las que se suele utilizar la presencia de un modelo humano para equilibrar la imagen (no olvidemos que el modelo es el único sujeto que cambia de posición a voluntad del fotógrafo). Teóricamente, una imagen equilibrada lo seguirá siendo aunque la hagamos rotar sobre su eje central: ninguno de los sectores pasará a tener más “peso” que el otro.

En esta fotografía de un paisaje volcánico, la presencia de un modelo ha evitado que apareciera un espacio negativo en la parte superior izquierda

Aunque el contraluz ya le otorga todo el protagonismo, el marco que forma la ventana de Snell, consigue que la tortuga destaque aun más en la escena

Más normas

  • La atención del espectador se dirige a la cabeza de un animal si este está completo, y a los ojos si solo aparece la cabeza. Colocando estas zonas en un punto de interés se refuerza el efecto.

 

  • Pongas donde pongas a un sujeto, atraerá la atención del espectador si está enmarcado, bien entre otros sujetos de menor protagonismo (como un bando de peces) o dentro de zonas de distinto color o tono (por ejemplo, la silueta de una cueva) Lo mismo sucede cuando hay líneas en la imagen que convergen hacia el sujeto o una parte expresiva del mismo.

 

  • Se suele decir que la sensación de dinamismo en una fotografía de un sujeto desplazándose se acrecienta si la dirección de este es de izquierda a derecha. En las culturas en que la escritura se realiza de derecha a izquierda, como en los países árabes, esta norma funcionaría al revés. Por tanto, no conviene tener demasiado en cuenta una norma tan sutil como poco universal.

Colocar el ojo del abade en una de las áreas de interés atrae irremediablemente la atención del observador

Rompiendo reglas

Las normas de composición se deben conocer: son útiles para conseguir mejores imágenes. Pero como ya dijimos al hablar del encuadre, esto no significa en absoluto que todas las buenas fotografías deban seguir estas reglas; es más, muchas fotografías que podemos calificar como excelentes no solo no cumplen estas normas, sino que además las vulneran de manera evidente. Los mecanismos de la estética en el ser humano son demasiado complejos como para pretender resumirlos en tan solo unas pocas normas y no debemos caer en el error de pensar que una fotografía debe juzgarse por el cumplimiento o incumplimiento de estas reglas.

A veces, una composición desequilibrada proporciona dramatismo a una determinada imagen o un horizonte en el centro del fotograma acentúa la profundidad y equilibra dos planos de similar interés. En algunas fotografías los sujetos no están colocados en los teóricos puntos de interés y sin embargo atraen nuestra mirada como un imán. No tengamos miedo de realizar fotografías que incumplen las normas; a veces son este tipo de imágenes las que dan personalidad a la obra de un gran fotógrafo y lo distinguen de los demás.

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

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