A Contraluz

Aunque en los últimos años es un tipo de fotografía que ha caído algo en desuso, al menos comparado con lo populares que eran hace una década, las tomas a contraluz bajo el agua siguen proporcionando imágenes de alto contraste que atrapan con facilidad la atención del observador.

El  contraluz en la antigüedad…

Es una técnica de la que podemos decir muchas cosas, excepto que sea novedosa: hace ya bastantes décadas que los fotógrafos subacuáticos se dieron cuenta del realce estético que puede aportar el sol con su simple presencia en el fotograma. Tan habitual llegó a ser su uso (En los concursos de fotosub, casi podríamos decir abuso) que llegué a pensar que acabarían poniendo los contraluces como una nueva categoría en las competiciones. Con la llegada de la fotografía digital, el interés por hacer contraluces decayó, entre otras cosas porque las primeras cámaras digitales tenían serías dificultades para captar un contraluz en todo su esplendor. De hecho, eran rematadamente malas haciéndolo. Así que los fotosub empezaron a hacer menos contraluces y a experimentar con otro tipo de imágenes angulares. Lo cual estuvo bien, porque empezamos a ver angulares más “escénicos”, que mostraban paisajes más amplios mediante tomas horizontales, e incluso de arriba hacia abajo, algo que rara vez se hacía en los tiempos de la película. Aunque en mi opinión las cámaras actuales siguen sin llegar a captar los suaves degradados de azul que ofrecía una diapositiva, lo cierto es que han mejorado mucho en este aspecto y podemos realizar buenos contraluces sin mayor dificultad.

A pleno sol

Creo que podemos dividir los contraluces en dos grupos: en uno tendríamos las imágenes en las que aparece el sol completo y sin obstáculos, mientras que en el otro estarían aquellos en los que colocamos algún sujeto delante del astro rey. No son muy distintos en el plano técnico, pero no cabe duda de que es más difícil conseguir un buen resultado en el primer caso, sobre todo en cuanto a la composición de la imagen: cuando el sol aparece completo, pasa a ser uno de los sujetos principales de la escena y esto hace que tengamos que vigilar su colocación en el encuadre, del mismo modo que hacemos con los demás sujetos (Un pez, un buceador, etc.), ya que de lo contrario corremos el riesgo de que parezca un “añadido” que en nada contribuye a mejorar la fotografía, sino a todo lo contrario. Integrar el sol en una composición con varios sujetos no es nada fácil y puede constituir todo un ejercicio práctico de imaginación espacial: prueba a componer a través del visor o la pantalla de tu cámara una escena que contiene un primer plano estático (Una Gorgonia, por ejemplo), un buceador nadando y el sol. Lo más probable es que termines harto de darle vueltas a la cámara buscándole un lugar al circulito brillante y acabes utilizando el recurso más habitual, que es colocarlo detrás de uno de los otros sujetos. Con esto no quiero decir que no se pueda conseguir una bonita composición sin “esconder” el sol, simplemente que es más complicado.

Hablemos ahora de la exposición: puede que no haya punto de mayor controversia en cuanto a una “correcta” exposición que cuando hablamos de la adecuada exposición en un contraluz. ¿Qué por qué hay tanta diversidad de opiniones? Seguramente, se debe a que no tenemos una referencia “objetiva” para valorarlo; en una imagen de un pez tenemos a nuestra disposición indicadores que, aun de manera inconsciente, nos ayuda a determinar la corrección o incorrección de la exposición: cuando la textura del sujeto es claramente reconocible decimos que está bien expuesto y cuando dicha textura se confunde, desapareciendo hacia el negro o hacia el blanco concluimos que está subexpuesto o sobreexpuesto respectivamente. Sin embargo, en el caso del contraluz, el sol aparece en el fotograma como un núcleo muy brillante que se oscurece radialmente hacia el azul o el negro, pero con escasa textura reconocible en ningún lado. Es por ello que no disponemos de nuestro indicador habitual y por tanto solo observamos una mayor o menor luminosidad en la escena, lo cual es mucho más subjetivo. Aquí se cumple con bastante claridad el lema “sobre gustos no hay nada escrito” y no es mi intención la de ser yo quien lo escriba, así que me limitaré a proponer un sistema que conduzca a conseguir, de manera repetible, la exposición que cada fotosub considere correcta.

La exposición de un contraluz

Una de las preguntas que me hacen con más frecuencia en los cursos de fotosub es ¿Cómo tengo que medir la exposición en un contraluz para que me quede bien? Ya hemos comentado que el concepto de “corrección” se vuelve algo difuso en este caso, pero lo que sí es importante que el fotógrafo pueda conseguir el contraluz que a él le gusta y que sea capaz de repetirlo en distintas situaciones. El siguiente procedimiento me parece un buen sistema para que cada uno encuentre su contraluz ideal: Equipado con una lente angular, realiza una serie de 5 fotografías consecutivas dejando el sol en el centro del encuadre. Cada una de ellas deberá tener 1 valor de exposición de diferencia respecto a la anterior y posterior de la serie. Para hallar la exposición “central”, utiliza el valor exacto que te indica el exposímetro de tu cámara (Si esta dispone de varios sistemas de medición de la luz, utiliza el ponderado al centro o el matricial, pero nunca el puntual). A partir de este valor, solo tendrás que subexponer en 2 puntos y realizar las 5 tomas consecutivamente abriendo un diafragma entre cada una de ellas. Por ejemplo: si la lectura inicial fuera de f:11 – 1/500, entonces haríamos estas 5 tomas: f:5.6 – 1/500, f:8 – 1/500, f:11 – 1/500, f:16 – 1/500 y f:22 – 1/500.

Luego compararemos en la pantalla de nuestro ordenador las 5 tomas en el mismo orden en que fueron tomadas, hasta llegar a la conclusión de cuál es la exposición que produce el contraluz deseado: por ejemplo, si la mejor imagen es la segunda, ya sabemos que debemos medir colocando el sol en el centro y subexponer en 1 punto la lectura de nuestro exposímetro. Esto es válido siempre que utilicemos la misma lente y el mismo modo de medición de la luz en nuestra cámara, siendo muy recomendable que repitas la prueba con otras lentes angulares que tengas. Dicho esto, ten siempre presente que la apariencia del contraluz no solo depende de la exposición, si no que se ve fuertemente influida por la profundidad a la que fotografías, el ángulo de incidencia del sol, la claridad del agua y el oleaje en superficie.

Sujeto a contraluz

El estilo de toma a contraluz más habitual es aquel en que interponemos un sujeto entre el sol y la cámara. Ello enfatiza notablemente a dicho sujeto, al aumentar drásticamente el contraste a lo largo de su silueta, que queda de este modo recortada sobre fondo claro. Este efecto es independiente de que iluminemos o no el motivo a contraluz con el flash y se ve incrementado por el paulatino oscurecimiento del fondo desde el centro hacia el exterior, prestando al motivo un “aura” que atrae inmediatamente la mirada. Este efecto es un arma de doble filo: muy efectivo cuando colocamos el sujeto centrado sobre el sol, pero que pierde buena parte de su encanto si no somos tan precisos y nos queda descentrado. Un apunte también en lo referente a exposición: para conseguir una sensación de luminosidad similar en la escena, tendremos que aumentar la exposición entre 1 y 3 puntos respecto a la misma toma con el sol descubierto. El grado de compensación dependerá del tamaño relativo en el encuadre del sujeto respecto al sol: a mayor tamaño del sujeto, mayor aumento de la exposición será necesaria. Creo que es una buena idea que repitas la prueba de las 5 fotos que describimos antes, pero en este caso sobre un sol con un sujeto delante (Un buceador sería estupendo), para que de este modo puedas ver como cambia la percepción de lo que nos parece una exposición correcta.

El contraluz perfecto

Poner en práctica los consejos que hemos dado en este artículo nos ayudará a conseguir mejores contraluces, pero no debemos olvidar el último ingrediente que nos falta para completar la receta del perfecto contraluz: las condiciones ambientales. Ni el mejor de los fotosubs será capaz de conseguir un nítido y brillante contraluz si no se dan las condiciones necesarias de transparencia del agua, sol brillante, hora del día y quietud de la superficie. Como en todas las fotografías realizadas con luz natural, dependemos de estos elementos y son ellos los que pueden o no prestarnos ese “toque” que distingue a las imágenes “perfectas” que todo fotosub desea conseguir. No es un motivo para desanimarse: la búsqueda de ese momento perfecto en que los elementos están a nuestro favor, también forma parte de nuestra pasión por la fotografía submarina. Más irritante que unas malas condiciones ambientales, son los reflejos internos producidos por el sol incidiendo en el frontal o en la lente. No es mucho lo que podemos hacer al respecto: algunas lentes controlan bastante bien estos reflejos y otras son una verdadera pesadilla. También debería comportarse bastante mejor un frontal con revestimiento interno antirreflejos, que uno sin este tipo de recubrimiento. Ten presente que los peores reflejos se producen cuando el sol incide con un ángulo bastante abierto y una solución puede ser realizar leves cambios en el ángulo de toma cuando vemos aparecer reflejos en el encuadre: a veces este ligero cambio de punto de vista basta para eliminar o al menos reducir el reflejo. Otra cosa que puede producir reflejos es ese estúpido error que cometen algunos fabricantes de grabar en letras blancas o doradas los datos de la lente en el lateral de esta o, mucho peor, en la parte frontal. Si te aparecen letras y números en una foto, ya sabes por qué es. En este caso, un rotulador negro indeleble o un poco de cinta adhesiva negra pueden arreglar lo que un “hábil” diseñador estropeó.

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

2 comments

Muy ilustrativo para los que no sabemos, gracias.

¡Me alegro de que te guste Camilo!
Saludos,

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