Ocean Photos

El Revelado Digital

Básicamente, el fotógrafo submarino es un “cazador” de imágenes. Los protagonistas de nuestras fotografías son, en la inmensa mayoría de las ocasiones, seres vivos salvajes, sobre todo aquellos que tienen ojos y nadan. Como buenos cazadores, nos satisface más cobrar presas difíciles y yo creo que la principal motivación que tenemos para viajar a lugares remotos (y caros), es la de capturar a nuevos y exóticos animales que no existen en nuestros lugares de inmersión habitual.

Siendo esto así, no nos debe sorprender que el fotosub promedio se centre en el acto de la captura, dejando un poco de lado qué hacer con la pieza capturada. Me refiero a que solemos prestar mucha más atención a nuestras armas (cámara, lentes, flashes y demás parafernalia tecnológica) y a nuestra técnica de caza (cómo llegar a la presa y como retratarla) que a las artes culinarias que pueden hacer de una buena captura un plato delicado y perfecto, capaz de admirar a los que lo prueban.

El Revelado Digital, entendiendo como tal el proceso que permitirá sacar el máximo partido estético posible al archivo de imagen creado por nuestra cámara, viene a ser como la cocina del fotógrafo y, por lo que he podido ver por ahí, son legión lo fotosubs que no quieren ni oír hablar de meterse entre cacerolas y sartenes para guisar las imágenes capturadas. Solo esto puede explicar el desmesurado culto al JPG (“jotaperro” para el amigo José Ángel fRAS) y la importancia que se le concede a los “ajustes” de cámara: curvas, saturación, enfoque, balances y demás vocablos que aparecen en las pesadillas de los que acaban de cambiar la película por el sensor y cuya finalidad no es otra que forzar a nuestra cámara a que cocine en su interior lo que su dueño no quiere cocinar en el ordenador.

No se me entienda mal: no estoy criticando a los fotosubs que solo están interesado en bucear, disparar su cámara y compartir las mejores imágenes conseguidas con sus amigos, sin más complicaciones ni pérdidas de tiempo. Buscan rapidez y sencillez, así que lo lógico es que deseen dejar todo lo posible del proceso fotográfico en manos de su cámara (que para algo les ha costado un pastón). Además, no me cabe duda de que los fotógrafos submarinos incluidos en este perfil son la abrumadora mayoría.

Lo que sí me pregunto es si también son mayoría los fotógrafos que son conscientes de que, fotografiando de este modo, no obtienen la mejor calidad posible en sus imágenes y que conseguirlo solo es posible a través de un proceso, posterior a la toma, en el que se procesan las imágenes “en bruto” obtenidas por la cámara. En mi experiencia, solo una minoría es consciente de ello, especialmente si hablamos de los que se inician en la actividad y de los antiguos usuarios de diapositivas, ya que estos últimos están habituados a trabajar con un material que carece de las posibilidades de modificación que sí posee la imagen digital.

Para estos fotógrafos en transición, incluidos los más experimentados y capaces, la verdadera dificultad del salto a digital no reside en las cámaras, ni el la nueva forma de fotografiar: está en la aparición de un concepto totalmente nuevo para ellos como es el revelado digital.

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

1 comment

Amen
Escrito por un tres veces campeón del mundo que algo sabrá de esto, en todas las grandes obras de los maestros de la pintura se observan correcciones para mejorar la obra y se veneran como obras maestras del arte.

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