© Carlos Minguell - OCEAN PHOTOS

No es lo mismo

El metano es un gas que se ha hecho más famoso por su implicación en el efecto invernadero, que por ser utilizado como combustible desde hace siglos. Numerosas actividades humanas liberan metano a la atmósfera, desde la extracción de combustibles fósiles, a los cultivos de arroz y la ganadería de rumiantes. Incluso los procesos digestivos de los humanos liberan metano. Es decir, que tanto la extracción de carbón, petróleo o gas, como las flatulencias humanas liberan metano y por tanto son responsables, en parte, del efecto invernadero. Pero no es lo mismo.

Y a nadie se le ocurriría (O al menos, no se le ha ocurrido de momento) gastar esfuerzos y recursos en controlar nuestras flatulencias con la intención de minimizar el efecto invernadero. No sería útil, porque solo reduciría en un determinado porcentaje la emisión de una pequeñísima parte del metano liberado: aunque todos los humanos dejemos de tirarnos pedos esta misma noche, el efecto invernadero seguirá progresando igual. Es por eso que no perdemos el tiempo tontamente y nos centramos en las principales fuentes artificiales de metano, ya que una reducción significativa de sus emisiones sí que puede conducir a una reducción del efecto invernadero. Es decir, aplicamos la lógica.

Pero resulta que muchas veces no aplicamos la lógica para resolver problemas y hace un cierto tiempo que me da la sensación de que esto es lo que está pasando con el conservacionismo y el buceo: hay quien no quiere aplicar la lógica y, para no tener que hacerlo, se agarra a la coartada de que los pedos producen metano, traducida aquí en que el buceo produce impactos negativos sobre el ecosistema marino. Las actividades del ser humano en el medio marino crean impactos negativos en sus ecosistemas. Cierto. El buceo es una actividad humana, realizada en el mar y que por tanto impacta negativamente en los ecosistemas marinos. Cierto… pero sigue sin ser lo mismo.

Tenemos problemas reconocidos: La sobrepesca y la contaminación de los mares. Ambas son responsables, en el porcentaje que a ustedes les parezca válido, pero que inevitablemente se aproximará al 100%, del mal estado actual de muchísimos ecosistemas marinos y, lo que es peor aun, del negro futuro que se augura para ellos. Sabiendo esto ¿Es útil gastar esfuerzos y recursos para reducir los daños producidos por los buceadores recreativos en sus inmersiones? Estadísticamente, no, pero estoy seguro de que habrá quien conteste que sí, que cualquier reducción del impacto negativo de los humanos en los mares, por pequeño que este sea, supone una mejora en la conservación de los océanos.

Y, sobre el plano teórico, podría serlo, pero en la práctica no lo es. Yo lo veo más como una medida cosmética para que parezca que se hace algo, aunque en realidad no sea algo útil ¿Ejemplos? No tendremos que irnos muy lejos: en España tenemos reservas marinas llamadas de “interés pesquero”. Cualquiera que no conozca como funcionan, seguramente pensará que se trata de espacios protegidos en los cuales no se puede pescar, para de este modo garantizar que las especies, sobre todo las comerciales, se encuentren a salvo ¡Claro! ¡Es una gran idea! Así estas especies podrán reproducirse y dispersarse por nuestros mares, aumentando de paso las capturas que los pescadores hacen fuera de la reserva… de ahí debe venir lo de “interés pesquero” ¿No?

Pues no funciona exactamente así… dentro de las reservas de interés pesquero, se puede pescar en ciertas zonas y con ciertos artes. Esto hace que podamos ver imágenes tan chocantes como las que ilustran esta entrada: una red perdida de cientos de metros cuadrados que se extiende sobre los fondos de roca y posidonia del punto de inmersión de la Reserva Marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas conocido como La Morra. La Reserva de Cabo de Palos viene a cuento, porque recientemente se ha desatado polémica en relación a los cupos de buceo: al parecer y según www.elpajarito.es, La Cofradía de Pescadores de Cartagena y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) opinan que “la fuerte presión que supone el buceo en la zona podría tener efectos negativos para la reserva, por lo que subrayan la importancia de controlar esa actividad” No está mal como opinión, pero lo publicado en el diario La Verdad, lo supera con creces: “el patrón mayor de la cofradía cartagenera, Bartolomé Navarro, quien advierte de que tanta actividad (Referido al buceo) perjudica las artes de pesca. «Las capturas no dejan de disminuir», advierte, «y las cigalas, los cigarrones y los meros están desapareciendo»” y menciona un estudio de la Universidad de Murcia que indica una disminución en el número de meros de hasta el 70%.

Si leemos dicho estudio, veremos que achaca está disminución, como la de otras especies, a la pesca furtiva, tanto submarina como deportiva, pero eso parece que no tiene importancia a la hora de esgrimirlo como arma contra los buceadores recreativos. La misma persona afirma que se llegan a hacer en la reserva ¡4000 buceos en un día! Sí señor ¡La verdad siempre por delante! Y si no es la verdad, mientras sirva a mis intereses, ya me vale.

Resumiendo, que las personas que realizan actividades extractivas en una reserva, acusan a los que no las realizan de afectar negativamente a la reserva y de la disminución de sus capturas. Llegados a este punto, es cuando debería actuar la lógica y alguien debería decir que hay menos peces, porque alguien los está pescando (Los profesionales, los furtivos o más probablemente, ambos) y que da la casualidad de que los buceadores recreativos… no pescan. Pero ya dije al principio que lo de usar la lógica, flojea bastante en este país. Solo hay que ver como una asociación supuestamente ecologista, en vez de dedicar sus esfuerzos a conseguir que se pesquen menos peces, los dispersan pidiendo que se bucee menos. Quizás no estén adecuadamente informados respecto al impacto que representa para el ecosistema que un buceador le de un aletazo a unas ascidias mientras mira a un dentón, comparado con el que produce una red tendida sobre ascidias mientras captura al dentón. Yo estoy seguro de que el pez sí lo tiene claro.

Y no estoy escribiendo contra la pesca y los pescadores; me gusta comer pescado y para eso hay que pescarlo. Basta pescarlo de modo que siga habiendo peces en el mar. Sí estoy en contra de que se culpe al buceo de lo que no tiene culpa y de que se usen falsos argumentos para limitar su práctica ¿Es esto negar que el buceo produce determinados impactos en los ecosistemas marinos? No. Cuando quieran, hablamos de ello, pero que nadie pretenda que le de la razón si quiere ponerme un filtro anti-metano en el culo para salvar al mundo del efecto invernadero.

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

1 comment

Si es cierto que los buceadores, en sus inicios (por ejemplo) interactuamos mas de la cuenta, arrastramos aletas, nos posamos sobre la arena, algas etc… No tiene comparación con las malas artes de pesca empleadas. Aparte que no comprendo que la pesca sea un deporte, así como la caza, que las artes de pesca sean lo más sostenible posible, debería haber mas control, y castigar al que, por ejemplo, deja esas redes ahí o las nasas ilegales, como trampas para la casi eternidad.

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