© Carlos Minguell

1. La Cámara

Atrás quedaron los tiempos en que la fotografía submarina era una afición compleja y, sobre todo, muy cara. Si una virtud incuestionable ha tenido la irrupción de la fotografía digital en nuestro mundo submarino, es la de convertir la fotosub en algo mucho más asequible, no solo económicamente (lo cual no es poco), sino también técnicamente: con los actuales equipos digitales compactos, conseguir buenas imágenes en poco tiempo está al alcance de cualquier buceador. Sin embargo, la rápida popularización de estos sistemas y la fuerte competencia entre los fabricantes, hacen que las tecnologías y el mercado sean complejos y cambiantes: no es fácil distinguir cual es el material que mejor se adapta a las necesidades del fotosub.

La cámara

Lo primero que necesita un fotógrafo, es una cámara; por tanto, comencemos por ahí. Asumiremos que el fotógrafo novato comienza por el escalón más básico en cuanto a equipo: la cámara compacta. Tiempo habrá, en futuras entregas, de hablar de otros sistemas como las cámaras sin espejo o las réflex  Así que ¿Cómo debe ser una cámara digital compacta para uso subacuático? 

¿Cuestión de megapixels?

La resolución de una cámara es importante, pero no tanto como parecen dar a entender los fabricantes: la resolución solo indica el tamaño final al que se puede reproducir una imagen, pero no habla de la nitidez, ni de la fidelidad en la reproducción del color y el contraste de la imagen obtenida. Una cámara de 6MP genera ficheros digitales de aproximadamente 2830 x 2120 pixels, que se pueden imprimir con gran calidad directamente a un tamaño de 21x28cm. Una cámara de 12MP, habitual hoy día en compactas, produce ficheros de 4000 x 3000 y por tanto una impresión directa de 30x40cm, que no es muchísimo mayor que la obtenida con 6MP. En cualquier caso, estas cifras no son un límite, ya que ampliando estos ficheros mediante programas informáticos específicos (lo que se conoce como interpolación), podremos obtener copias mucho mayores con una calidad bastante más que aceptable. 

Lo realmente importante

Ya sabemos que la resolución no lo es todo, así que prestemos atención a otras cosas y veamos qué características son recomendables:

Modos de exposición. Los modos de exposición automáticos pueden ser útiles en algunas situaciones, más fuera que dentro del agua, pero es muy aconsejable que la cámara disponga de la opción de exposición manual (la que permite seleccionar a voluntad, tanto la apertura, como la velocidad de obturación). Para que esta opción sea útil, la cámara deberá mostrar las mediciones del fotómetro incorporado de un modo comprensible en la pantalla LCD. Parece un consejo superfluo, pero hemos visto cámaras que carecían de indicación del fotómetro al utilizarlas en modo manual, lo cual es una incongruencia.

Poder exponer en modo manual es vital

Retardo de disparo. Es el tiempo que una cámara necesita para enfocar y realizar una toma cuando el fotógrafo oprime a fondo el botón de disparo. No olvidemos que, bajo el agua, muchas veces fotografiaremos animales en movimiento, y un retardo excesivo puede convertirse en una pesadilla de imágenes mal encuadradas. Los tiempos de las cámaras actuales de gama media y alta oscilan entre menos de 0,1 y 1 segundo, lo cual supone una gran diferencia en la práctica. Otro dato a tener en cuenta, es el tiempo que tarda la cámara en estar lista para disparar después de haber realizado una toma, así como el número de tomas seguidas que podemos hacer antes de que la memoria intermedia de la cámara se llene y tengamos que esperar a que quede libre de nuevo. Estos últimos datos no solo dependen de la cámara, sino de la rapidez de la tarjeta de memoria utilizada, siendo además de mucha menor importancia para la fotosub (Rara vez hace disparos en serie) que el retardo de disparo.

El retardo de disparo debe ser lo menor posible

Lente. Casi todas las cámaras compactas vienen equipadas con una lente de focal variable, o zoom, por lo cual tendremos que considerar el rango de ángulos de visión que este cubre. Para poder comparar distintas cámaras (que muchas veces equipan distintos tamaños de sensor), prescindiremos de la longitud focal de la lente (expresada en milímetros), y en su lugar utilizaremos la longitud focal equivalente en formato universal (o formato de 35mm), que es un dato facilitado por todos los fabricantes. Pongamos un ejemplo: El zoom de la antigua Canon Powershot S70 tenía una longitud focal mínima de 5,8mm, mientras que el de la Panasonic Lumix DMC-LC1 era de 7mm. Sin embargo, ambas lentes tiene una longitud focal equivalente en formato universal de 28mm, así que las dos cámaras tienen el mismo ángulo de visión máximo. Ahora tengamos en cuenta que, bajo el agua, debemos acercarnos mucho a nuestros sujetos (el agua no es tan transparente como el aire) y para ello necesitaremos una lente con un ángulo de visión amplio, es decir, de una longitud focal equivalente corta. Siguiendo este razonamiento, para un fotosub será claramente preferible el zoom de la mencionada Canon S70, con una longitud focal equivalente a 28mm-100mm, que el que traía su coetánea Nikon 5700, equivalente a un 35mm-280mm: el segundo (8X) es mucho más potente que el primero (3,6X), pero este tiene mayor ángulo de visión (28mm frente a 35mm) y por tanto es más utilizable bajo el agua. Hablando de zooms potentes ¿Es interesante una cámara de las llamadas super-zoom? Pues lo cierto es que no: aunque parezca que no viene de más tener una lente con un potente zoom, las longitudes focales mayores (Tele) no tienen mucho uso bajo el agua y obligan a que la longitud física de la lente se extienda mucho. Esto hace que el frontal de la caja estanca deba ser también muy largo y ello dificulta sobremanera (O directamente imposibilita) el uso de lentes húmedas angulares, un interesante accesorio diseñado para aumentar el ángulo de visión de las compactas. Así que mucho cuidado con los “Super-zoom”… luego no digas que nadie te avisó.

Cuidado con los super-zoom

Formatos de grabación. Todas las cámaras compactas digitales son capaces de guardar las imágenes en formato comprimido JPG, generalmente a varios niveles de calidad (es decir, a varios niveles de compresión). Algunas, también pueden guardar las imágenes en otros formatos, como el TIF o los conocidos como RAW (un formato propio de cada fabricante). ¿Qué importancia tiene esto? Bien, veremos en futuras entregas que la edición de las imágenes digitales es necesaria para conseguir la máxima calidad de estas, siendo el formato RAW el que nos brindarán mayores posibilidades de edición. Si puede ser, es preferible que tu cámara permita grabar en este formato.

Importantes, pero menos

Además de cosas que dependen más del gusto personal como la marca, la estética, la robustez, el precio, o las prestaciones a la hora de realizar video, hay algunos puntos que también nos pueden ayudar a elegir nuestra cámara:

Pantalla LCD. Dado que la usaremos intensivamente, es interesante que sea lo mayor posible y que la imagen tenga una buena resolución, luminosidad y contraste. Afortunadamente, bajo el agua la imagen de la pantalla se ve incluso mejor que en tierra, ya que la intensidad de la luz ambiente es menor y causa menos reflejos.

Autonomía. Las tarjetas de memoria se pueden cambiar por otras de más capacidad, así que los problemas de autonomía vendrán dados por la batería de la cámara, más teniendo en cuenta que tendremos que usar el flash incorporado en muchas ocasiones y este consume bastante energía. La autonomía de las baterías es muy variable de unos modelos de cámara a otros, aunque suficiente en la mayoría de los casos. Si vas a hacer inmersiones sucesivas, no olvides tener más de una batería.

Ergonomía. El modo de acceder a los distintos mandos y funciones en cada cámara es diferente, siendo en unos casos más cómodos que en otros. Esta diferencia se agudiza tras una caja estanca y bajo el agua, por lo que debemos preferir las cámaras en las que los controles básicos (apertura y velocidad de obturación) sean lógicos y cómodos de operar. Serán preferibles los que se puedan utilizar con una sola mano sobre los que requieran el uso de las dos.

Capacidad macro. Las cámaras digitales compactas son capaces de hacer primeros planos muy próximos. Pocos modelos defraudan en este sentido, pero sí es cierto que hay diferencias en cuanto a la capacidad de acercamiento de cada cámara. También conviene que esta sea capaz de disparar el flash incorporado cuando se utiliza el modo macro, algo que no todas pueden hacer.

Ergonomía y pantalla LCD

Hemos dejado para el final la recomendación quizás más importante: estamos buscando una cámara para usarla bajo el agua, y por tanto irá dentro de una caja estanca (de momento no hay auténticas digitales anfibias que se puedan utilizar a profundidad de buceo). No tiene sentido comprar la que nosotros consideremos mejor compacta del mundo, si luego no existe caja estanca para ella, o las que hay son demasiado caras o no nos convencen. Por tanto, la elección de una cámara debe estar siempre estrechamente relacionada con la elección de su correspondiente caja estanca y hacerse de manera simultánea. Nos será más fácil encontrar un modelo de cámara adecuado entre los fabricantes más populares: Canon, Nikon, Olympus y Sony, ya que para ellos hay una mayor variedad de cajas estancas

 No te olvides de la caja estanca

 

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

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