© Carlos Minguell

El buen jurado

¿Qué es lo que opinan los participantes en una competición de fotografía submarina sobre el jurado? Por lo que he visto, suele haber una clara división de opiniones al respecto: el que gana considera que el jurado es un gran jurado y sus miembros son competentes e incluso guapos. Los demás participantes, dentro de una amplia gama de matices dialécticos, opinan como promedio que el jurado es una birria.

Es cierto. Esto es lo que pasa la mayor parte de las veces. También tengo que reconocer que he asistido a competiciones en las que parecía haber unanimidad sobre la buena labor realizada por el jurado, pero me sobrarían dedos en una mano para contar estás raras ocasiones ¿Tan incompetentes son los jurados fotosub? Si hacemos una encuesta entre participantes tras conocer el fallo del jurado (No se a quien se le ocurriría la brillante idea, pero llamarlo “fallo” no ayuda en absoluto), el resultado será un aplastante “Sí”. La cosa no mejora demasiado los días posteriores al concurso, cuando se empiezan a ver las colecciones presentadas en los foros de Internet y los foreros expresan su opinión. También aquí hay división de opiniones: los simpatizantes del ganador alaban el veredicto y los simpatizantes de otros competidores ponen al jurado de parto sin epidural.

¿Es que no se puede seleccionar un jurado que sea capaz de contentar a todos? Esta pregunta me la se: no, NO se puede. Cualquier esfuerzo en ese sentido resulta inútil. Un servidor ha tenido la responsabilidad de elegir jurado en bastantes ocasiones, especialmente en el Open Fotosub de El Hierro. Puedo prometer y prometo, que me he devanado los sesos en la búsqueda del buen jurado. Los escogí de todos los colores: Fotógrafos profesionales de reconocido prestigio, fotógrafos con amplia experiencia en competiciones, editores de revistas especializadas en submarinismo, mezcla de ambos en distintas proporciones… Incluso formé una vez un jurado compuesto exclusivamente por Campeones Mundiales de Fotosub. Todo fue inútil y todos acabaron invariablemente en el paredón, a veces condenados por minoría y otras por mayoría. Así es como aprendí que no es posible conseguir el jurado perfecto, aunque también obtuve pistas de porqué eso no es posible. A saber:

– Hay participantes que tienen vista selectiva: ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Claro que las fotos de las colecciones ganadoras tienen fallos, pero hombre… eso no implica que las tuyas no los tengan. El caso más flagrante fue el de un competidor que se me quejó amargamente de que el ganador ¡Había presentado 2 meros en la misma colección! Me quedé tan planchado, que no tuve valor para contestarle que él tenía 2 abades en la suya. Este tema a veces me recuerda la política, o más bien a los políticos: no se si me sorprende más el énfasis que ponen cuando ven corrupción en el partido rival, o la naturalidad con la que le quitan importancia cuando se detecta en sus propias filas. Es una técnica, para nada sutil, que consiste en atribuirle extrema gravedad a que las fotos de un rival presenten algo de suciedad, minimizando al mismo tiempo que las tuyas están más oscuras que una noche sin luna. Como al final todo esto es algo subjetivo, pues tiremos de subjetividad a lo bestia y siempre a nuestro favor.

– El jurado siempre tiene un motivo oculto para puntuar como puntúa. Eso de entrada y sin haberle visto el hocico jamás a sus miembros. Puede ser que voten mejor a fulano, porque fulano gana casi siempre y no quieren ir contra corriente quedando como lerdos al puntuar bajo las fotos de semejante genio. A veces me pregunto si a los críticos se les habrá pasado por la cabeza alguna vez que quizás fulano gane casi siempre porque suele hacer mejores fotos. Quizás el más clásico de los motivos ocultos sea las oscuras directrices que las organizaciones de las competiciones imponen a los jurados: en un Open Fotosub, me encontré con la curiosa circunstancia de que algunos participantes extranjeros se quejaban de que sus colegas locales ganaban por decreto (¡Cómo iba la organización a permitir que el premio se marchara fuera!), mientras que varios concursantes locales se quejaban a su vez del podio alcanzado por un fotosub extranjero, que sin duda era una directriz de la organización para contentar a los foráneos. No es que fueran pruebas de gran peso, pero lo cierto es que me pareció que cada uno creía su argumentación a pie juntillas. El argumento cambió de bando unos años después, cuando por primera vez ganó el Open un participante no local: lo había hecho porque la organización no quería que volviera a ganar uno de la tierra ¡Ya eran demasiados años seguidos y eso era malo para el turismo! La realidad es que yo he seleccionado todos esos años a todos esos jurados y además he asistido a sus deliberaciones. Nunca se les influyó lo más mínimo para que votaran en un sentido o en otro, se les dio tiempo para hacer su trabajo con tranquilidad y se procuró que tuvieran las mejores condiciones para visualizar las colecciones. Simplemente votaron según sus gustos fotográficos ¿Tan difícil es creer la posibilidad más simple?

Porque al final esto de los jurados es tan simple como que cada uno tiene sus propios gustos sobre qué imagen es peor y cual es mejor. Exactamente igual que todo hijo de vecino. Todos los fotógrafos estamos en nuestro derecho de no compartir los gustos de un jurado, a mi me ha pasado compitiendo y también me ha pasado viendo puntuar a jurados que yo mismo he elegido, pero eso no nos da derecho a decir que son malos jurados. Solo son fotógrafos que tienen otros gustos fotográficos ¿Quiero decir con todo esto que cualquier jurado es un buen jurado? No, no quiero decir eso. He visto jurados que no hacían bien su trabajo, pero no lo hacían porque no tenían conocimientos suficientes para hacerlo. No eran fotógrafos con suficientes conocimientos técnicos sobre fotosub o directamente no eran ni fotógrafos ¡Quien no conoce a algún primo del alcalde que hizo de jurado una vez! También he visto jurados que no eran buenos por que no entendían la mecánica lógica de una deliberación y eran muy radicales en sus planteamientos: a pesar de ser buenos fotosubs y tener conocimientos de sobra, parecían olvidar que estaban juzgando una prueba concreta, con unas circunstancias concretas. El jurado siempre debe establecer el nivel de sus puntuaciones en base exclusivamente a las fotos presentadas al concurso, no deben compararlas con otras fotos submarinas que ellos u otros han hecho con anterioridad. Pero hay jurados que puntúan como si las fotos de esa competición debieran competir con todas las fotos que se han hecho en el mundo desde los tiempos de Cousteau y eso lleva irremediablemente a minusvalorarlas y, lo que es peor, a no establecer casi diferencias entre participantes: todos son malos a ojos de este tipo de jurado. En una ocasión, vi a un estupendo fotógrafo puntuar un concurso con más de 200 imágenes presentadas y su nota máxima fue un solitario 7 (Sobre 10). Concedió unos pocos 6 y todas las demás puntuaciones estaban entre 0 y 5 (Más cerca de 0, que de 5). Era un buen fotosub, pero un mal jurado en mi opinión.

Y esto sí que es responsabilidad de una buena organización: seleccionar un jurado con conocimientos suficientes para poder serlo. También lo es explicarle al jurado claramente cuál es el reglamento que rige la competición, sobre todo en cuanto a categorías fotográficas que deben juzgar, si es que estas existen. Una explicación que también debe darse a los participantes antes de la prueba. Las cosas cuanto más claras estén, mejor. También es responsabilidad de la organización no tratar al jurado, imparcial por definición, como si se les supusiera parcialidad: actos como evitar que los jurados se relacionen con los participantes los días previos, por aquello del que dirán, o separar las fotos de “ambiente con modelo” de las colecciones, supuestamente para que los jurados no sepan de quien es una colección reconociendo al modelo. Hubo una competición internacional en la que al jurado no se le permitía ver a los participantes desde que se entregaban los carretes revelados a los competidores… y ya entonces todo el mundo tenía teléfono móvil. Menudos genios. Este tipo de acciones, supuestamente bienintencionadas, solo suponen un reconocimiento por parte del organizador de que no se fía del jurado que ha escogido. Si no te fías, pon otro, pero no hagas esas cosas. Además ¿En serio alguien se cree que si un jurado corrupto piensa favorecer a un determinado participante, esas medidas lo van a impedir? ¡Vamos hombre! ¡Eso es un insulto a la inteligencia! Si yo fuera jurado y quisiera favorecer a fulanito, ya sabría de sobra y con exactitud cuáles son las fotos que presenta fulanito antes de entrar a la sala para ver las colecciones. A esas las puntúo alto y a las que sean mejores las puntúo bajo. Ya me contarán como no dejarme tomar cañas con los participantes, o separar las fotos de las colecciones, va a impedir que yo cumpla mi misión. Es otro parecido con la política: lo importante son las apariencias. Puedes engañarme, siempre que parezca que no lo estás haciendo.

 

Posted by Carlos Minguell

Fotógrafo submarino profesional

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.